La nueva «Melancholia» de Jesús Malia
Artículo de Carmen Garrido publicado en Culturamas a propósito de la obra.
Que el lector juegue a lo inusual. Que sus prejuicios se alejen lo más posible de aquella imagen de un joven Paul Newman en la película Cortina rasgada, donde sesudamente llenaba una pizarra de cálculos en una fantástica batalla de formas algebraicas contra un viejo científico prorruso, en plena Guerra Fría. Elimine el que lea estas líneas a aquel Matt Damon como el genio que desafiaba los parámetros matemáticos establecidos, suspendido, sin embargo, en inteligencia emocional, en El indomable Will Hunting. Todo esto debe ser despreciado a priori, boutades llenas de aprensiones hacia los amantes de la ciencia de Pitágoras.
Quizá, la imagen que nos acerca πoetas, la antología obra de Jesús Malia (Barbate, Cádiz, 1978) y editada por Amargord, es más la de un viejo Arquímedes gritando ¡Eureka!, desnudo por las calles de Siracusa una vez encontrada la solución al principio que lleva su mismo nombre. La exaltación que encuentra el matemático a la hora de despejar una equis es la misma que siente el poeta cuando encuentra la idea correspondiente a esa particular representación del mundo que constituye un poema.
En este caso, el «lo encontré» de cualquiera de los autores que aparecen en el libro debe ser un doble grito, ya que hallan el mismo placer a la hora de realizar ejercicios de alta complejidad matemática que a la hora de convertir las palabras en signos, dándose la posibilidad de jugar con ellas creando versos. El pasado histórico donde lo científico se mezcla con lo literario —pasado desbrozado por Malia en un cuidado prólogo que pone al lector en guardia ante lo hermosamente inusual de este libro—, se convierte en este siglo XXI en una exquisita fusión de los clásicos temas de la poesía y los signos propios de la matemática.
Destierro de toda frialdad matemática en πoetas. La tibieza de lo rectilíneo, lo establecido y lo infinito se ve contrastada por la fascinación de estos autores por lo curvilíneo del universo, por la expansión y el vacío de lo circular, por lo caótico. Nada tienen de bello dos líneas paralelas; la belleza estalla cuando ambas se cruzan. Ningún suceso ocurre en la soledad de una línea que se prolonga infinitamente: sólo si se cruza con otra línea serán la bala y el soldado de una guerra o los dos seres que forman un matrimonio; en definitiva, las artífices de un nacimiento y de un diálogo establecido cuando esas dos soledades se encuentran.
πoetas nos ofrece, por tanto, un microscopio a través del cual mirar en el mundo matemático. Con los aumentos adecuados, lo visible a simple vista en la placa de Petri se transforma en un universo al que la influencia de las palabras dota de sensualidad, belleza, misterio o, lo que es lo mismo, toda una constelación donde brillan cada uno de los actos más nimios o más trascendentales de la existencia de los lectores.
Hay que agradecer al poeta Jesús Malia esta puesta al día de esa unión histórica de la palabra y el signo, esa urgencia a que los poetas consideremos las matemáticas un elemento ya imprescindible desde esta antología a la hora de crear.